sábado, 24 de diciembre de 2011

Feliz Navidad

Os deseamos (el pelícano, mi familia y yo) una feliz Navidad.
Para ello, nuestro amigo alado nos ha traido esta felicitación especial.
Un texto escogido de la carta a los Gálatas que he recibido recientemente de un familiar y un video muy especial, que nos llega desde Auckland (Nueva Zelanda) y en el que los niños de la iglesia anglicana de San Pablo nos cuentan la Navidad.

”Al llegar a la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer,
nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, y para que recibiéramos
la filiación adoptiva. La prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestros
corazones el Espíritu de su Hijo que clama ¡ Abbá Padre ¡ “ (Ga 4,4-6)

lunes, 5 de diciembre de 2011

Vuelta de tuerca sobre el aborto

Hace unos días ocurrió algo que no fue publicado en los medios. Sin embargo merece un lugar de privilegio entre las decenas de atroces y brutales noticias que nutren nuestros telediarios y noticieros.
Nos lo cuenta Bruno Moreno, con su habitual mirada lúcida, en su blog "Espada de doble filo". Le cito textualmente:
Durante décadas, la propaganda abortista buscó demostrar que el aborto no mataba a un niño, sino únicamente a un “grupo de células” que después, en algún momento que no quedaba claro, se convertiría en un niño. 
Hace unos días, se publicaron las Directrices sobre el cuidado de las mujeres que desean un aborto provocado, del Real Colegio de Tocólogos y Ginecólogos del Reino Unido. Es sabido que, dentro de Europa Occidental, Inglaterra fue la pionera en la legalización del aborto. Por ello, el aborto se ha convertido allí en algo adquirido y a lo que todo el mundo está acostumbrado, así que ya no hay que convencer a nadie de nada. En estas directrices de la asociación oficial de los tocólogos y ginecólogos británicos, se muestra claramente que los médicos saben que están matando a niños que en nada se diferencian de un bebé nacido… y no les importa en absoluto. No es que lo diga yo, lo dicen los médicos. Veamos los textos del propio documento:

“RECOMENDACIÓN 6.21
Debería realizarse un feticidio antes del aborto médico que se produzca después de 21 semanas y 6 días de gestación, para asegurar que no haya ningún riesgo de que el feto nazca con vida”.
Difícilmente podría decirse más claro. Si el feto es suficientemente mayor, hay que matarlo antes del aborto porque, de otro modo, podría perfectamente nacer vivo. Y ése es un riesgo que no se puede correr. ¿No se ponía antes tanto cuidado en decir “interrupción del embarazo” en lugar de aborto? Sin embargo, los ginecólogos británicos dejan claro que interrumpir el embarazo no es lo que se busca, porque en algunos casos podría interrumpirse el embarazo pero con un niño nacido vivo, así que lo que hay que hacer es matar primero al niño. Eso es lo que se quiere y no otra cosa.
El documento sigue diciendo:
“Provocar la muerte del feto antes del aborto médico puede tener consecuencias beneficiosas de tipo emocional, ético y legal”.
Esta frase es de una desfachatez asombrosa. ¿Consecuencias emocionales beneficiosas?Claro, es comprensible. Si en lugar de matarlo y luego sacarlo de la madre lo hicieran al revés, a esa mujer podría resultarle emocionalmente perjudicial ver cómo liquidaban a su hijo ante sus ojos Recoge también el documento, supongo que sin ver la ironía del asunto, que “en un estudio, el 91% de las mujeres indicó que prefería que el feto estuviera muerto” al realizar la interrupción del embarazo.
¿Consecuencias legales beneficiosas? Pues sí, porque por la absurda contradicción de las leyes abortistas, si se realiza el aborto y el niño nace vivo, matarlo es un delito, mientras que matarlo primero y luego realizar el aborto está permitido. Esquizofrenia jurídica de la peor especie. Quizá lo más cínico sea lo de las consecuencias beneficiosas de tipo ético, porque ¿quién puede ver una diferencia ética entre matar al niño dos minutos antes de sacarlo del seno de su madre o dos minutos después? Sólo alguien a quien la ética le trae sin cuidado.
El ser humano se acostumbra a todo y hasta los actos más horribles engendran la indiferencia con el tiempo. Basta ver cómo se habla del asunto con una naturalidad espeluznante:
A las 8 semanas de vida
“Cuando haya una decisión de abortar un embarazo después de 21 semanas y 6 días, debería ofrecerse de forma rutinaria el feticidio […] si no se realiza un feticidio, el feto podría nacer vivo y sobrevivir, lo cual contradiría la finalidad del aborto”.
Es llamativo que alguien pueda usar la palabra “feticidio” y “rutinariamente” en la misma frase. ¿No se nos decía que el aborto era una tragedia tristemente necesaria para salvaguardar la salud o la libertad de la mujer? Aquí, en cambio, se dicen las cosas como son: se ofrece rutinariamente matar al feto antes de interrumpir el embarazo. La tragedia se ha convertido en una rutina.
En cualquier caso, ésta es la frase más clara, con la cual la careta cae definitivamente: “si no se realiza un feticidio, el feto podría nacer vivo y sobrevivir, lo cual contradiría la finalidad del aborto”.Reconocen que el niño podría nacer vivo en ese momento, así que hay que matarlo, porque “ésa es la finalidad del aborto”. La verdadera finalidad del aborto no es interrumpir el embarazo, ni salvaguardar la salud o la libertad de la madre ni ninguna otra cosa más que conseguir que muera el niño.
¿Cómo realizar el feticidio? Muy fácil:
“El Real Colegio de Tocólogos y Ginecólogos del Reino Unido recomienda una inyección de cloruro potásico […] en un ventrículo cardiaco. Podría necesitarse una segunda inyección si no se ha producido una asistolia en 30-60 segundos”.
Es decir, al feto le inyectan una sustancia tóxica en el corazón y, si no se le para el corazón, le ponen una segunda inyección para asegurarse. Según dicen en el mismo documento, también es posible ponerle al feto una inyección dentro del tórax de digoxina u otra inyección en el corazón de lidocaína. Eso sí, estas dos técnicas tienen el peligro de que “no siempre provocan el fallecimiento del feto”.
En cualquier caso, nos aseguran que “el feto no puede experimentar dolor en ningún sentido” en este momento. En primer lugar, es una afirmación con muy dudosa validez científica. Basta ver en qué la basan: “quedó claro que las conexiones de la periferia a la corteza cerebral no están intactas antes de las 24 semanas de gestación y, según creen la mayoría de los neurólogos, la corteza cerebral es necesaria para la percepción del dolor, así que puede concluirse que el feto no puede experimentar dolor en ningún sentido antes de este momento de la gestación”. Basta unconocimiento básico de lógica para entender que “no están intactas” no es equivalente a “no existen”, que la creencia de la mayoría de los neurólogos no es un dato científico y que, desde luego, de las dos premisas anteriores no se puede sacar ninguna conclusión categórica con derecho a llevar el nombre de científica. En segundo lugar, otro mero ejercicio de lógica básica muestra que el asunto del dolor es moralmente irrelevante en este caso, porque matar a alguien no es sustancialmente malo o bueno dependiendo del dolor que se inflija, lo grave es matarle. ¿O alguien piensa que el asesinato de un adulto ya no es delito si se hace mientras duerme para que no sufra?
Creo que este documento muestra algo muy claro. Hemos llegado a un punto en que los promotores del aborto, al menos en algunos países, creen que pueden quitarse la careta sin peligro. No se avergüenzan de mostrar que todo lo que se nos dijo para ir introduciendo poco a poco el aborto en nuestros países era falso. Ya no les importa. Son como el timador que te roba el dinero y luego, además, se ríe en tu cara por lo tonto que has sido. El mundo occidental ha sido objeto de un tremendo timo, con consecuencias terribles. ¿Sabremos reaccionar aunque sea después de tanto tiempo? ¿Nos queda aún algo de hombría para reconocer que nos hemos dejado engañar y para volvernos contra los que nos mintieron o preferiremos fingir que no ha pasado nada?

viernes, 11 de noviembre de 2011

Te puede pasar a ti

He encontrado una propuesta singular.
Cuando se transmite una información, siempre tenemos un emisor, un receptor, un medio y el mensaje a transmitir. Es muy común en nuestro actual mundo cargado de información que el receptor no entienda el mensaje recibido, o lo entienda distorsionado.
Puede ser un fallo en cualquiera de sus puntos. Pero a mi me llama la atención que en muchas ocasiones el mensaje no es entendido, no habiendo ningún fallo en el emisor, receptor, medio ni en la información transmitida.
Si el mensaje se emite perfecto y se recibe perfecto, ¿cómo puede ser que no se comprenda?
La respuesta es el lenguaje. Si alguien le cuenta un chiste a otro en inglés, pero el que escucha solo habla francés, será imposible que lo entienda.
Por eso siempre presto atención al lenguaje utilizado para hablar de Dios, en el que se tiene en cuenta al que escucha, creando un mensaje que pueda entenderse y con un lenguaje atractivo para este.
Eso es lo que ocurre con la propuesta que he descubierto. Realizada por INFINITO MAS UNO, especialistas en un lenguaje audiovisual efectivo y atractivo, que ya nos sorprendieran el año pasado con "La Última Cima". Se llama "Te puede pasar a tí", y consiste en lo que puedes ver en este video:


lunes, 17 de octubre de 2011

La precisión del cirujano. La Ciencia

En el libro "Luz del Mundo", se recoge una conversación del periodista Peter Seewald con el papa Benedicto XVI. Este es un documento sin precedentes, en el que se registra una conversación hablada con un Papa. Tuvo lugar en diferentes momentos a lo largo de una semana, durante el verano de 2010.
Las preguntas giran en torno a multitud de temas, son directas y no esquivan temas escabrosos. Las jugosas respuestas nos muestran a una mente sin duda brillante.
En un pasaje de la conversación hablan sobre la ciencia. Me llamó la atención esta brevísima reflexión:

Peter Seewald:  El físico nuclear Werner Heisenberg, premio Nobel, resume en una frase: "El primer sorbo de la copa de la ciencia vuelve ateo, pero en el fondo de la copa está esperando Dios".
Benedicto XVI:  En eso le daría toda la razón. Sólo mientras se está en la embriaguez de los conocimientos aislados se afirma: no va más, con esto lo sabemos todo. Pero en el momento en que se reconoce la inaudita grandeza del conjunto, la mirada se extiende más allá y surge la pregunta por un Dios del que proviene todo.

lunes, 11 de julio de 2011

La precisión del cirujano

A muchos les fascina la historia, a otros el fútbol, la radio, la música, su trabajo, el cine, viajar, las culturas antiguas, los secretos del macramé o el mundo de los insectos. A mi, desde siempre me ha cautivado la expresión de una idea con la precisión de un reloj suizo. Si, ya se que es curioso, pero no lo puedo evitar. Me resulta fascinante el uso de las palabras para extraer cuidadosamente un concepto a la luz, como si fuera un afilado bisturí cortando limpiamente lo accesorio y extrayendo lo esencial de forma limpia. Veo en esto en ello un don especial, tremendamente inusual y de una potencia arrolladora. Porque explicar una idea compleja con facilidad y en pocas palabras me parece como pintar un cuadro. Porque hacer comprensible y sencillo lo que está enredado y confuso tiene la recompensa de poder entender un concepto oscuro y el premio extra de contemplar la belleza de la explicación, que toma entidad propia y se hace disfrutable en sí misma.
Reconozco esa capacidad muy rápido, ya que son años cultivando esta aficción. Como el que adora los libros antiguos y en cuanto puede se escapa por viejas librerías. O como el que cultiva la pasión por el universo y está al tanto de los movimientos de las estrellas y la trayectoria de los asteroides.
Esta aficción me ha llevado a encontrarme en ocasiones con personas que realizan, en momentos concretos, esa cirugía perfecta con las palabras. Pero lo inusual es que he descubierto a alguien en quien se manifiesta este don de una forma particularmente extrema, ofreciendo un auténtico recital de precisión. Y lo cierto es que me sorprendió porque la idea que tenía de esa persona no correspondía en absoluto con alguien cercano, entendible y preciso. Descubrí por tanto, una vez más, que esa idea no era mía, sino impuesta desde el exterior por algún interés concreto. Así que no te extrañes cuando te diga quién es, ni tires el PC al suelo, ni grites "¡¡tu calavera!!" al pronunciar su nombre en alto.
Se trata de Joseph Ratzinger, actual Papa Benedicto XVI.
Es normal que no me creas, ya que nos hemos convertido en macetas humanas en donde otros cultivan ideas desde el exterior. Y somos regados a diario. Y muchas de estas ideas responden a un interés y no a una realidad. Pero cualquiera que se atreva a comprobar si esa imágen cultivada sobre Joseph Ratzinger es falsa, se convencerá bastante rápido de que lo es. El método es bastante sencillo, y no tienes que salir de este blog para comprobarlo.
A partir de hoy y con cierta frecuencia crearé una serie de entradas que intentarán mostrar lo que te estoy contando. Creo de verdad que te sorprenderás. Por la cercanía, por la sencillez, por la franqueza y por la precisión. La precisión del cirujano.